La causa más habitual de las colisiones de pájaros contra cristales es la capacidad de reflejar que estos tienen. Por la parte exterior el vidrio refleja su entorno: árboles y vegetación como el cielo, y los pájaros chocan porque creen que es un camino libre, llegando en muchos casos a morir por el impacto.
Para evitarlo, existen sistemas que rompen este efecto espejo que las aves perciben como una continuación de su ambiente.




